Carta a los periodistas

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Señores.

No quiero siquiera imaginar que el tema que os voy a plantear no vaya a interesaros. Esto porque es uno que debiera interesar a todos y cada uno de los integrantes de este planeta, ya que todos tenemos algún recurso que administrar ; sobre todo debiera de interesar a los responsables de la administración de los estados. Me explico.

Pareciera ser, a mi entender y producto de mi observación por años del fenómeno, que los seres humanos vivimos como si estuviéramos muy ajenos a los riesgos que constantemente amenazan con dañarnos, tal es así que me he atrevido a afirmar que somos comparables con las reses que conducidas al matadero sólo atinan a reaccionar cuando ya es muy tarde y no tienen salvación (tengo un blog titulado precisamente “Como reses al Matadero” cuya dirección en la web es www.combatiente.bligoo.cl.

Lo antes dicho se basa en la ignorancia, que va de capitán a paje, en lo que respecta a los riesgos y peligros asociados y al tratamiento que debiéramos aplicarles, tal es así que día a día nuestra sociedad sufre cuantiosas pérdidas, tanto humanas como materiales y financieras; en cuanto a las humanas voy a dar un sólo dato proporcionado por la ONU: al año en el mundo mueren más de 1.200.000 personas (en su mayoría jóvenes) por concepto de accidentes del tránsito, esto acompañado por una gran cantidad que resultan lesionados en mayor o menos grado, un porcentaje de los cuales queda con algún grado de invalidez de por vida.

En cuanto a los daños materiales, financieros y por pérdidas y rechazos en la producción no tengo datos, pero los imagino cuantiosos y es que al parecer nuestras administraciones no llevan contabilidades acuciosas al respecto, esto en concordancia con lo expresado en el segundo párrafo de este escrito.

Si pudiésemos representar como un “iceberg” las pérdidas, en la parte de este sobresaliente del nivel del agua estarían las humanas de los accidentes del tránsito, del trabajo y otros; las indemnizaciones que tienen que pagarse por responsabilidades civiles; las causadas por incendios. Como es de imaginarse en la parte oculta del “iceberg” se encuentran miles de pérdidas de diversa magnitud, las que sumadas serían más o menos proporcionales a las del ejemplo dado, es decir mucho mayores.

Antes de terminar quiero decir. que estoy muy consciente de que las deficiencias administrativas en relación a los riesgos para mi que vienen arrastrándose desde los inicios de la civilización, por lo que la inercia existente es enorme y ya he tenido la experiencia de comprobarlo cuando me he dirigido a autoridades de alto rango del estado. Por esto es que no creo que este llamado de atención vaya a concitar el interés de muchos, talvez de uno o dos, sólo deseo fervientemente que ese uno o esos dos tenga o tengan la inteligencia, la fuerza y la voluntad como para instalar el tema para que sea discutido y analizado en los más altos foros nacionales e internacionales, puesto que el mal que estoy denunciando es casi general en el mundo.

Finalmente, a quien o quienes les interese el tema les digo que estoy a su disposición para responder a cualquier interrogante que tengan.

Me despido atentamente,

Juan Martínez Leiva

Tecnico ex UTE en Prevención de Riesgos

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